En el caso de la política exterior y las relaciones internacionales de México resulta conveniente que el Senado de la República, dadas sus atribuciones constitucionales y la experiencia que en materia de Diplomacia Parlamentaria acumulan sus integrantes, otorgue una presea a aquellos ciudadanos mexicanos que, mediante el ejercicio de una misión o un trabajo desempeñado en el extranjero, se hayan distinguido por sus servicios a la Patria o a la Humanidad.
Por ello, el Senador Humberto Aguilar Coronado y una servidora, presentamos el pasado 12 de marzo de 2008, la Iniciativa que crea la Medalla de Honor "Gilberto Bosques" misma que ha sido turnada a las Comisiones Unidas de Reglamentos y Prácticas Parlamentarias y de Estudios Legislativos primera, del Senado de la República.
Bosques nació en Chiautla, Puebla, en 1892. Fue revolucionario, legislador, profesor, periodista, escritor y uno de los más importantes diplomáticos mexicanos del Siglo XX. La trayectoria de Gilberto Bosques es vasta. De revolucionario impulsor del movimiento maderista en Puebla pasó a ser uno de los principales artífices de la política exterior de la posguerra. Fue también un distinguido legislador mexicano, legislador local y después federal, profundamente interesado en los asuntos internacionales de México desde la primera mitad de la década de los años treinta. Pionero de la crítica a los "Tratados de Bucareli", luego periodista y director del diario "El Nacional" donde se encargaba personalmente de la sección internacional, Bosques fue también un distinguido miembro del Servicio Exterior Mexicano donde cumplió cruciales misiones diplomáticas en América Latina y Europa.
Gracias al poblano Gilberto Bosques, cónsul de México en Paris en 1940, se firmó el convenio franco - mexicano por el cual el régimen pro nazi de Vichy en este país se comprometía a entregar a México a todos los refugiados españoles de ambos sexos residentes en territorio francés. Así se logró enviar a México entre 4,000 y 6,000 refugiados españoles desde agosto de 1940 y hasta noviembre de 1942.
|
Bosques, también auspició la salida a México de un gran número de judíos, de líderes de la resistencia austriaca y francesa y de otros perseguidos originarios de Europa del Este y de origen árabe. Para proteger a estos refugiados del envío a campos de exterminio y albergarlos, Bosques alquiló dos castillos, el de Reynarde y el de Montgrand donde los colocó hasta encontrar el momento idóneo para enviarlos a nuestro país. Por recomendación suya, México rompe con los países del Eje en 1943 y poco tiempo después es capturado por los nazis junto a decenas de diplomáticos de otros países. Como prisionero de guerra, Bosques permaneció un año en cautiverio en la localidad alemana de Bad Godesberg, cerca de Bonn. Luego de un acuerdo entre Alemania y México, Bosques es liberado y regresa a México. Tras la guerra, Bosques fue designado ministro de México en Portugal, donde también consiguió refugiar a españoles que huían del régimen de Franco; en Suecia, donde montó una de las más grandes exposiciones culturales de México en el extranjero que se recuerden en la época, así como en Finlandia donde también hizo una importante aportación en el terreno cultural. Más tarde pasaría a ser Embajador de México en Cuba y con una habilidad negociadora extraordinaria consiguió defender los intereses mexicanos en momentos cruciales.
Bosques ha sido objeto de numerosos homenajes por su trabajo diplomático y humanitario. En uno de los más relevantes, el 4 de junio de 2003 el gobierno austriaco impuso a una de sus calles, en el Distrito 22 de Viena llamado Ciudad Danubio, el nombre de Paseo Gilberto Bosques.
Por todo ello vale la pena honrar la memoria del ilustre poblano Gilberto Bosques y al mismo tiempo crear una Medalla para distinguir a quienes, como él, sirven a México y a la humanidad en una misión de carácter internacional.
|