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¿Por qué Octavio Paz en el Muro de Honor del Congreso?

Siendo Diputada Federal y Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores el 4 de abril de 2006 tuve el agrado de presentar junto con mi colega, el Diputado Rodrigo Iván Cortés Jiménez, una iniciativa con proyecto de decreto para inscribir con letras de oro en el Muro de Honor del Salón de Sesiones de este Palacio Legislativo de San Lázaro, el nombre del poeta y ensayista mexicano Octavio Paz.

A 10 años de su muerte, consideramos de gran trascendencia recuperar esta iniciativa toda vez que en la historia de la literatura y el pensamiento del México contemporáneo pocas figuras destacan como la de Octavio Paz. Paz es, sin duda, el poeta mexicano más prestigiado de la segunda mitad del siglo XX y un hombre cuya destacada labor intelectual, diplomática y patriótica al servicio de nuestro país debe ser objeto de un profundo homenaje.

En consecuencia, el pasado 25 de junio, los diputados federales Sergio de la Torre y Liliana Carbajal presentaron una nueva Iniciativa para inscribir con letras de oro en el Muro de Honor del Salón de Sesiones de San Lázaro, el nombre de Octavio Paz misma que fue turnada a la Comisión de Régimen, Reglamento y Prácticas Parlamentarias de la Cámara de Diputados.

De acuerdo con los promoventes “como parte de una reivindicación legislativa y con el derecho a insistir, consideramos que Octavio Paz, el ensayista, el intelectual, la voz ausente en estos momentos políticos, nos merece hacer una reflexión en torno a una parte de su obra y su impacto en el devenir histórico de México” por lo cual, afirman, “el nombre de Octavio Paz debe inscribirse con letras de oro porque contribuyó a construir un México moderno y a impulsar la democracia desde 1970, se centró en la fortaleza de la sociedad para enfrentar al Estado autoritario en 1979 (lo que hoy se le denomina sociedad civil) y propuso el pluralismo en 1990 como una forma de convivencia política, es decir, el pensamiento de Paz dibujó desde hace más de tres décadas al México del año 2000”.

Nacido en 1914 en la Ciudad de México, Octavio Paz Lozano estudió en la Facultad de Derecho de la UNAM donde al término de sus estudios decidió dedicarse a la literatura.

 

 

A los 17 años publicó sus primeros poemas y poco tiempo después comenzó a interesarse, con la guía de su abuelo, Ireneo Paz, en la reflexión y el ensayo político. A los 23 años le es otorgada la beca Guggenheim con la cual viaja a Estados Unidos a estudiar poesía. En 1944 ingresa al Servicio Exterior Mexicano y se desempeña en diversos cargos en Estados Unidos.

Un año después, justo al término de la Segunda Guerra Mundial, Paz es enviado a París en donde permanece como agregado cultural hasta 1951. Posteriormente cumpliría importantes misiones diplomáticas en Suiza, India y Japón.

Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1990, distinción nunca antes concedida a ningún mexicano en esta disciplina, Paz fue un demócrata convencido de la necesidad de acabar con el autoritarismo tanto en México como en Europa del Este. Fue un hombre comprometido, desde su trinchera intelectual, con dar fin a los regímenes de partido único tanto en México como en la Unión Soviética. Fue un enemigo acérrimo del presidencialismo y sus excesos, defensor de la modernización de la política y la economía mexicana así como de la libertad de expresión y sus efectos y un convencido de revisar la historia para encontrar lecciones útiles al presente. Su obra se hace acreedora, además, del Premio Jerusalén de Literatura (1977), el Gran Águila de Oro del Festival Internacional del Libro en Niza (1979), el Premio Miguel de Cervantes (1982), el Premio Alexis de Tocqueville (1989), el Premio Príncipe de Asturias en 1993 (concretamente por la revista Vuelta) y la Gran Cruz de la Legión de Honor Francesa en 1994. A los ochenta y cuatro años de edad, el 19 de abril de 1998, falleció Octavio Paz en la Ciudad de México. Con su muerte desaparecía una de las figuras intelectuales de mayor renombre y uno de los grandes poetas de la lengua castellana. Pero también, uno de los más importantes ideólogos de la transición democrática en México y, sin duda, uno de los más fuertes impulsores del cambio político y social en nuestro país.

No hay, desde nuestra perspectiva, mayor homenaje o distinción que podamos hacer para un mexicano destacado como Octavio Paz que inscribir con letras de oro su nombre en el Muro de Honor del salón de sesiones de este Palacio Legislativo de San Lázaro.

 

 

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